






Cada año por esta época, en mi consulta se suceden las mismas quejas de los padres “sólo tenemos tiempo de deberes y actividades extra-escolares” y los lamentos de los niños y niñas “no me da tiempo de jugar”. Entonces, ¿Cómo elegir las extraescolares adecuadas?
Entre el colegio y las actividades extraescolares, los niños tienen jornadas laborales “maratonianas”, en la que encadenan una actividad con otra y olvidamos respetar sus ritmos para hacer las cosas.
El otro día me decía una madre “mi hijo de 8 años tarda mucho en comer y se nos hace tarde para los deberes”; “cuánto es mucho” (le pregunto yo) “media hora y tiene que hacer los deberes antes de las actividades extraescolares” (me contesta irritada). Entonces veo como el estrés, la irritabilidad y el malestar se va apoderando de grandes y pequeños, impidiendo que padres e hijos lo pasen bien y estén contentos cada día (creo que ahí radica la verdadera felicidad).
Las actividades extraescolares son beneficiosas siempre que no supongan una sobrecarga para los menores, respondan a sus intereses y gustos (no a los de los papás), les permitan disfrutar y desarrollar otras aptitudes y habilidades diferentes a las puramente académicas que favorecerán el desarrollo de su autonomía y autoestima.. Haciendo deporte, manualidades, actividades artísticas, robótica, idiomas...los niños también aprenden y crecen de manera integral.

Ahí os dejo algunos consejos a la hora de elegirlas:
cada niño es único, tiene sus intereses y su ritmo por lo que a todos no les sirve lo mismo; pregúntale qué actividad quiere
No pasa nada si, en un breve tiempo, cambia de opinión y quiere otra; está explorando el mundo y probando lo que les gusta
No te dejes influir por las modas o la presión social a la hora de seleccionarlas
Tienen que ser divertidas. Si tu hijo no disfruta, es momento de replantear la elección.
Las actividades han de ajustarse a la edad del niño y a su nivel de desarrollo físico y emocional.
Busca actividades que potencien las aptitudes y habilidades que ya muestra tu hijo de forma natural.
La frecuencia de las actividades ha de adaptarse al ritmo del niño NUNCA al revés. Respeta sus tiempos y necesidades.
Las extraescolares no tienen que sustituir al tiempo de juego, ya que los niños SIEMPRE NECESITAN JUGAR.
Disfrutar de cada día está en nuestra mano. La clave está en conocer a nuestro hijo y buscar el equilibrio en sus actividades cotidianas. Si al finalizar el día tu hijo lo ha pasado bien y se acuesta contento, será un día feliz para toda la familia.
Alma Martínez de Salazar. Especialista en Psicología Clínica
¿Cómo elegís las extraescolares en vuestra familia? Compartid vuestras experiencias en los comentarios y ayudemos entre todos a encontrar el equilibrio perfecto para nuestros hijos.
FOTO: FLICKR
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